Lunes Marzo 15
EL ESPÍRITU Y LA VERDAD
"Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad" (Juan 16:13).
En vista de lo que aprendimos ayer, es obvio que la obra del Espíritu Santo es señalarnos a Cristo y ayudarnos a permanecer en él. "Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí" (Juan 15:26).
Considera esta declaración iluminadora: "La predicación de la Palabra sería inútil sin la continua presencia y ayuda del Espíritu Santo. Este es el único maestro eficaz de la verdad divina. Únicamente cuando la verdad vaya al corazón acompañada por el Espíritu, vivificará la conciencia o transformará la vida. Uno podría presentar la letra de la Palabra de Dios, estar familiarizado con todos sus mandamientos y promesas; pero a menos que el Espíritu Santo grave la verdad, ningún alma caerá sobre la Roca y será quebrantada" (DTG 625, 626).
¿Qué énfasis hace aquí Elena de White sobre la obra del Espíritu Santo?
Lo que vemos en la obra del Espíritu Santo es a la vez el aspecto objetivo como el vivencial de la Verdad. El Espíritu viene, testifica de Jesús y convence "al mundo de pecado, de justicia y de juicio" (Juan 16:8). Estos son hechos reales acerca del mundo, acerca de Dios, y acerca de la realidad.
Al mismo tiempo, la obra del Espíritu Santo no termina sencillamente con enseñarnos estas verdades. Nuestras vidas necesitan ser cambiadas por nuestra comprensión de aquellas. Estas verdades objetivas y eternas no nos harán ningún bien a menos que nuestras vidas sean transformadas por ellas, y parte de ese proceso (tal vez, incluso la parte más importante) es que, como Elena de White escribió, seamos quebrantados por la Roca (ver Sal. 51:17).
¿Cómo fuiste quebrantado (si lo has sido alguna vez)? ¿Qué sucedió? ¿Qué cambios hubo? ¿Qué aprendiste acerca de la vida, acerca del sufrimiento, acerca de Dios mediante esa experiencia? ¿Qué otras lecciones todavía podrías necesitar aprender?
COMENTARIO DE EGW:
La ciencia es demasiado limitada para comprender la expiación el misterioso y maravilloso plan de redención es tan abarcante que la filosofía no lo puede explicar; permanecerá para siempre como un misterio que la razón más profunda no lo podrá sondear. Si la sabiduría finita lo pudiera explicar, perdería su carácter sagrado y su dignidad. Es un misterio que alguien igual al Padre se humillara a sí mismo hasta sufrir la muerte de cruz para rescatar al hombre; y es un misterio que Dios amara al mundo de tal manera que permitiera que su Hijo hiciera este gran sacrificio. Es Espíritu Santo exalta y glorifica al Salvador; su misión es presentar a Cristo, la gran salvación que tenemos mediante él, y la elevada pureza de su justicia. Cristo dice de él: "El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber" (S. Juan 16:14). El Espíritu de verdad es el único maestro inequívoco de la verdad divina y los que son enseñados por él han entrado en la escuela de Cristo ¡Cuánto estima Dios a la raza humana que dio a su Hijo para que muriese por ella y les da su Espíritu para ser su maestro y su guía! (Signs of the Times, octubre 24, 1906).
Jesús oró por sus discípulos: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad". "Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros". Anteriormente, les había dado la promesa: "Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad" (S. Juan 17:17, 31; 16:13). Es mediante el Espíritu Santo que Cristo presenta más claramente a los creyentes lo que él ha inspirado a los santos hombres de Dios a escribir con relación a la verdad. De esta manera, la unidad por la que él oró, será alcanzada...
Pero por importante que sea alcanzar la unidad, no podemos lograrla dejando de lado algún principio de la verdad, quien es el que nos santifica. La sabiduría humana cambiaría la base de la unidad diciendo que es muy limitada; que es necesario tomar en cuenta las opiniones populares para llegar cierto compromiso con el mundo. Pero es justamente la verdad lo que Dios ha establecido como base para la unidad de su pueblo (Gospel Workers, edición 1892, p. 391).
El Consolador es llamado el "Espíritu de verdad". Su obra consiste en definir y mantener la verdad. Primero mora en el corazón como el Espíritu de verdad, y así llega a ser el Consolador. Hay consuelo y paz en la verdad, pero no se puede hallar verdadera paz ni consuelo en la mentira. Por medio de falsas teorías y tradiciones es como Satanás obtiene su poder sobre la mente. Induciendo a los hombres a adoptar normas falsas, tuerce el carácter. Por medio de las Escrituras, el Espíritu Santo habla a la mente y graba la verdad en el corazón. Así expone el error, y lo expulsa del alma. Por el Espíritu de verdad, obrando por la Palabra de Dios, es como Cristo subyuga a sí mismo a sus escogidos (El Deseado de todas las gentes, pp. 624, 625).
Dios quiere que aun en esta vida las verdades de su Palabra continúen siempre revelándose a su pueblo. Y hay sólo un modo para obtener este conocimiento. No podemos llegar a entender la Palabra de Dios sino por la iluminación del Espíritu por el cual fue dada la Palabra. "Porque el espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios... Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios" (1 Corintios 2:10, 11) (El camino a Cristo, p. 111).
|